Por
Jose Manuel Leiva Aldea.
Parroquia
san José Obrero (Málaga)
SALUDA
DEL DIRECTOR ESPIRITUAL
Reverendo Padre don Salvador Guerrero
Cuando
los sones de los villancicos callan y Jesús, caminando con sus discípulos, nos
comienza a mostrar su misión en medio del mundo, llega de nuevo el tiempo de
Cuaresma: tiempo esperado y vivido como fundamental por todos los católicos del
mundo y, tiempo especialmente amado y vivido por todos los cofrades que, en las
imágenes de Nuestro Padre Jesús de la Verdad y María Santísima del Sagrario,
encontramos alimento que fortalece nuestra fe y nos ayuda a caminar por las
sendas de la vida
Este
año acogemos la Cuaresma desde el momento de pandemia que estamos viviendo.
Esta situación, por desgracia, no es nueva; ya el año pasado sentimos la
crudeza de esta enfermedad que nos ha atacado de lleno. Pensábamos que lo
podíamos controlar todo y, lo más básico, nuestra vida, cae víctima de una
criatura microscópica. Esta enfermedad ha traído sufrimiento, dolor y muerte a
nuestro alrededor; por otro lado, nos ha hecho descubrir que no estamos solos,
que la decisión de uno, que la responsabilidad de uno es fundamental para
salvaguardar la vida de todos y, de esta manera, la responsabilidad comunitaria
es la que nos ayuda a luchar y vencer a esta enfermedad con la ayuda de todos
los servicios de investigación, sanitarios, fuerzas y cuerpos de seguridad del
estado y asistenciales en su más amplio espectro, a los que nunca podremos
agradecer su entrega sin medida.
El
pasado año no pudimos participar del Triduo Pascual, eje primordial de nuestra
fe, ni pudimos procesionar a nuestros Sagrados Titulares por las calles de
nuestro barrio, pero no por ello dejamos de vivir con una intensidad especial
esos días santos.
En
la soledad de nuestras vidas sentíamos la fortaleza de aquel que entregó su
vida para salvar la nuestra. En lo perdido de esta pandemia, María, siguiendo a
su Hijo, nos señalaba con fuerza que el camino de la Cruz, es camino redentor -
que nos alienta, alimenta y fortalece – y que la entrega, pasión y muerte son
el preámbulo de lo que da sentido a nuestra fe y, por tanto, a nuestra Semana
Santa ¿Por qué buscáis entre los
muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado (cf. Lc 24, 5-6)
Nos
dice el Papa Francisco en la Audiencia General del Miércoles de Ceniza del año
pasado que para entender la Cuaresma tenemos que imaginar que estamos en un
desierto. Lo primero que descubrimos es que estamos rodeados de un gran
silencio, que nos obliga a desconectarnos del mundo que nos rodea. Esa
desconexión, ese silencio nos invita a “hacer espacio a otra Palabra, la
Palabra de Dios, que como una brisa ligera nos acaricia el corazón” (cf. 1
Reyes 19,12).
Abriéndonos
a esa Palabra, a esa presencia divina, en el desierto de nuestra vida “se
encuentra la intimidad con Dios, el amor del Señor”. Jesús se retiraba con
frecuencia a lugares desiertos a rezar (cf. Lc 5,16), enseñándonos “cómo buscar
al Padre, que nos habla en el silencio”. Es fundamental la oración en la vida
del cristiano: necesitamos rezar, porque lo mismo que necesitamos el pan para
vivir, necesitamos abrirnos a su presencia sanadora, porque “sólo frente a Dios
salen a la luz las inclinaciones del corazón y caen las dobleces del alma”.
Descubrimos en ese diálogo como “el desierto es lugar de vida, no de muerte,
porque dialogar en silencio con el Señor nos da vida”.
“La
Cuaresma es desierto, es tiempo de renunciar”. Nos invita el Papa a renunciar a
tanto que nos aleja de Dios y del hermano, para dedicarnos a una “sana ecología
del corazón, a hacer limpieza ahí”, para poder prestar atención a lo que
cuenta, a lo esencial. ¡Cuántas cosas inútiles nos rodean!
El
ayuno es el instrumento perfecto que nos ayuda a liberarnos de lo superfluo, de
lo vano, para ir precisamente a lo esencial y, desde ahí, “buscar la belleza de
una vida más sencilla”.
Y,
por último, nos dice el Papa que el desierto es “lugar de soledad”. Si miramos
a nuestro alrededor, ¡cuántas personas solas y abandonadas! ¡cuántas personas
están en silencio viviendo con crudeza la pérdida de sus puestos de trabajo!
¡cuántas familias no tienen lo básico para poder llevar una vida digna! Todas
ellas son situaciones que, desde el silencio, piden nuestra ayuda.
La
oración y el ayuno nos tienen que llevar, ineludiblemente, a la caridad. El
acercamiento a Dios, el trato con Él; la lucha por desembarazarnos de lo
superfluo de nuestra vida, nos tienen que llevar a estar muy sensibles con
todas estas situaciones de dolor, en las que Cristo mismo se halla presente de
una forma especial.
Desde
que comenzó la pandemia, creo que muchos de nosotros lo hemos vivido como un
año de desierto, de purificación. A través de la oración y el ayuno hemos
redescubierto a Cristo que camina junto a nosotros y que se muestra de una
forma especial en las situaciones más difíciles.
Como
miembros de un grupo parroquial hemos sentido, junto a tanto dolor desatado por
esta enfermedad, el sufrimiento de no poder estar cerca o procesionar a
nuestros Sagrados Titulares; pero hemos tenido la dicha de poder centrarnos en
otros pilares fundamentales de nuestra entidad, que como cristianos y cofrades
nos tienen que definir también en nuestra vida cotidiana. No hemos estado de
brazos cruzados y, donde hemos visto oportunidad, hemos intentado mostrar el
rostro amoroso de nuestro Dios en forma de material sanitario, alimentos,
voluntariado, asistencia a personas que no tienen nada, y así un largo etcétera
La
Cuaresma se nos vuelve a presentar como una oportunidad; cuando se nos imponga
la ceniza sobre la cabeza aprovechemos
para hacer propósito firme de acompañar a Nuestro Padre Jesús de la
Verdad durante estas semanas cruciales donde nos va a anunciar su Pasión y
Muerte, pero donde también se nos mostrará transfigurado para fortalecer
nuestra esperanza. Que nos unamos de una forma especial a María Santísima del
Sagrario en los momentos de la Pasión y Muerte de nuestro Señor, - celebrando
los Santos Oficios- para sentir, como ella sintió, que en el dolor se gesta la
esperanza, y en su Muerte y Resurrección, se halla el germen de la Vida que ha
ganado para sus hijos y que da sentido a lo que somos y creemos.
Con el deseo de una Santa y fructífera Cuaresma y
una feliz Pascua de Resurrección, recibid un cordial saludo.
INTRODUCCIÓN
La
Divina Providencia ha influido de manera directa en los acontecimientos que permiten
admirar en esta Cuaresma de 2021 los tronos de Nuestro Padre Jesús de la Verdad
ante Caifás y de María Santísima del Sagrario, cobijados bajo las naves de la
parroquia de San José Obrero, justo en el Año de celebración que el Santo Padre
Francisco ha instituido para tal egregia figura, en la terna de la Sagrada
Familia. Los hilos celestiales, el trabajo y la aportación de numerosos
cofrades, unos reconocidos, otros anónimos, han hecho sencillo lo que parecía
imposible: que el barrio de Carranque y su parroquia latan en esta clave
catequética, tan al uso en el modo andaluz.
Quedará
para la historia cómo el Padre Eugenio abrió las puertas de este vetusto
templo, uno de los más grandes de la diócesis, en un barrio histórico que disfrutaba
de casi todo, excepto de una cofradía de Pasión al uso.
Comenzó
el día a día de implicar e ilusionar a feligreses y vecinos, acercarlos aún más
al sentir cofrade y por ende a la Iglesia y los Sacramentos. No es malo que haya obstáculos iniciales
en el camino y que los inicios no sean fáciles. La crisis es una oportunidad de
robustecer la fe y la ilusión, de dar rienda suelta a la inventiva y la
creatividad, sobre todo de ser Iglesia peregrina, en salida, en la periferia de
los barrios allende del Guadalmedina, como es el caso que nos ocupa.
Allá
por 2013 las imágenes de Jesús de la Paz y Humildad y María Santísima Estrella
del Carmen abandonaban su provisionalidad en el barrio de las Delicias para
radicarse en una sede canónica definitiva, un templo de acogida para imágenes y
cofrades.
En
2014 Carranque se hizo cofrade con la primera procesión por sus calles y su
gran plaza, en especial gracias a la ayuda de otras corporaciones nazarenas, y
con la ilusión como mayor patrimonio. Desde entonces a hoy, los cambios han
sido vertiginosos. Casi todo ha ido mejorando para sumar a la realidad cofrade
malacitana, y en el caso que nos ocupa, de unos sencillos tronos provisionales
se ha pasado a un flamante grupo escultórico y a una Dolorosa bajo palio.
Se reflexionó en común y voz alta sobre el momento de la Pasión de Cristo
en el que proclama su Verdad de ser Hijo de Dios ante Caifás: «Tú mismo lo has
dicho; sin embargo, a ustedes les digo que desde ahora verán al Hijo del Hombre
sentado a la diestra del Poder, y viniendo sobre las nubes del cielo» (Mt 26,
64) o bien la revelación que le hace Cristo a Tomás: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida; nadie viene al Padre, sino por
mí.» (Jn 5, 7). De ahí, a partir de una terna en la que figuraron los
nombres de Verdad, Pobre y Preso, se optó por el primero de ellos: Nuestro
Padre Jesús de la Verdad ante Caifás. Asimismo, se superó la advocación mariana,
para venir a titularse desde entonces María Santísima del Sagrario, como Madre
que cobijó en su seno al Redentor, a modo de primer tabernáculo de la Cristiandad.
Se trata de un título más propio de imágenes de gloria, como la Patrona de
Toledo, pero que en este caso toma carta de naturaleza en una Dolorosa. Así se
daba un salto cualitativo e identificador del grupo cofrade Verdad y Sagrario, como es conocido
desde entonces, con dos advocaciones únicas y diferenciadoras, tanto en Málaga
como en el resto de España.
EL GRUPO ESCULTORICO
Todo misterio viene centrado por la imagen
titular, siendo el simulacro de la Divinidad, hacia la cual van dirigidas las plegarias
de los fieles. En el caso de Jesús de la Verdad, en febrero de 2016 se bendice
una segunda imagen, del mismo autor, que sin duda mejora la primera propuesta.
La nueva efigie se basa en
la anterior y presenta la peculiaridad de tener seis regueros de sangre que le
brotan de la cabeza, así como la marca de un golpe en el labio y otras por
contusión. Con respecto a esta sangre, y teniendo en cuenta que esta
imagen alude al proceso religioso de Jesús ante Caifás y el Sanedrín (Mt 26,
57-75), podríamos interpretarlo de dos maneras:
1.
Es la
sangre que Jesús sudó en el Huerto de los Olivos, es decir, la hematidrosis.
2.
Es una
alegoría de la corona de espinas que recibirá como Rex Iudaeorum.
Con
la advocación Jesús de la Verdad se incide en la autoproclamación del Mesías,
como Camino, Verdad y Vida, y sobre todo en el transcendental encontronazo del
anuncio del Reino de los Cielos con los intereses del Sanedrín, en la respuesta
al interrogatorio del Sumo Sacerdote, Caifás, donde Jesús se proclama el Mesías,
el Hijo de Dios.
El
grupo escultórico de Carranque opta por los momentos finales de tan tensa
escena, cuando una vez proclamada la verdad mesiánica, Caifás se rasga las
vestiduras, ante semejante blasfemia, y despide al Señor bajo la atenta
mirada de su suegro Anás, que señala la Torá,
además de un guardia del Sanedrín.
Quizá estemos ante el
único misterio que incluye conjuntamente a los personajes de Anás y Caifás, ya
que suelen representarse en andas diferentes; pero en el caso que nos ocupa se ha
querido incidir en la importancia del juicio y el rollo de la Torá. Este último
está abierto por el pasaje de Isaías que leyó Jesucristo en la sinagoga de
Nazaret, según los evangelios, afirmando que las palabras que acababa de proclamar se habían cumplido en ese momento: «Vino a Nazaret, donde se había
criado, entró, según su costumbre, en la sinagoga el día de sábado, y se
levantó para hacer la lectura. Le entregaron el volumen del profeta Isaías,
desenrolló el volumen y halló el pasaje donde estaba escrito: El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido
para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la
liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los
oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor» (Lc 4,16-21)
Las
escenas del proceso religioso han sido meditadas por sinfín de autores. Así, es
el caso del sacerdote José María Martín Descalzo en su libro Vida y Obra de
Jesús de Nazaret:
El palacio de Caifás tendría sin duda aquel lujo
excesivo que Herodes había puesto de moda y que las familias ricas de Palestina
seguían en una carrera de prestigio social. Las paredes de mármoles jaspeados
apenas se veían, cubiertas como estaban de los más finos tapices persas. Las
lámparas de bronce pendían del techo o ardían adosadas a las pilastras
laterales. Acababa de ocurrir la resurrección de Lázaro y un hecho así les
traía desconcertados. Hasta ese momento el galileo Jesús se había limitado a
predicar a las pobres gentes. Carecía de todo influjo social. Pero ahora era
diferente. Lázaro era bien conocido en Jerusalén y un hecho como el ocurrido no
dejaría de impresionar a toda la ciudad.
Caifás tomo la palabra y dijo: Vosotros no sabéis nada, ni reflexionáis que os
interesa que muera un solo hombre por el pueblo y no que perezca toda la
nación. Era un hombre expeditivo, brutal, tajante, práctico, orgulloso, seguro
de sí mismo, con los ojos más abiertos en política que en ética, alguien para
quien el fin justifica todos los medios, partidario de eliminar el obstáculo
antes de verlo, seguidor de la religión del interés. Este era el juez de
Cristo, alguien que había pronunciado la sentencia y de muerte, mucho antes de
que el juicio comenzara.
Por su parte, el atrezo del trono se completa con
diversos elementos que intentan proporcionar el ambiente propio del patio del palacio
de Caifás. Se trata de la menorá o
candelabro judío, un sitial, un pebetero, un atril para la Torá y el yad o puntero de lectura que sostiene
Anás. Además, unas columnas pareadas que simulan mármol aportan la
contextualización arquitectónica del misterio. Las mismas fueron adquiridas a
una corporación astigitana. Por su parte, los distintos trabajos en forja han
sido realizados por Juan Carlos Barceló en Tánger (Marruecos).
Nos encontramos, por tanto,
con un grupo escultórico con el sello de dos autores: Mario Zambrano (Cristo y
Caifás) y Pinto Berranquero (Anás). El suegro del sumo sacerdote acompaña en un
segundo plano el diálogo entre Jesús y Caifás. Se trata de una talla adquirida
a una corporación cofrade de Churriana de la Vega (Granada) y que previamente
se procesionó en Jerez de Frontera. De este último, fallecido en 2004, se
conservan en la catedral de Málaga cuatro esculturas de los evangelistas en la
capilla de los Caídos.
En
2018 el consejero del grupo parroquial, José Manuel Leiva Pérez así como el
hermano mayor de la Virgen de Flores de Álora, Álvaro Fernández García-Gordillo
iniciaron los contactos con el prestigioso artista filipino Willy Tadeo Layug,
que mostró un gran interés en colaborar con alguna hermandad andaluza. Tras
meses de diálogos y conversaciones, se acuerda la donación de una nueva
Dolorosa, así como la finalización del grupo escultórico con la imagen de un
soldado del Sanedrín. Asimismo, el artista filipino propone incluir la
simpática presencia de un gato doméstico, algo también inusual en el procesionismo
andaluz, hecho que está pendiente de estudio y aprobación por el director
espiritual y la junta de gobierno. El gato, uno de los símbolos más conocidos de
la cultura egipcia, viene a recordar los años de esclavitud del Pueblo de
Israel en el país del Nilo. Este sometimiento acabó con la Liberación del
Pueblo Judío, que cada año es conmemorada en la Pascua Judía. El gato, recuerda
que al igual que la esclavitud precedió a la Liberación que dio lugar a la
celebración de la Pascua, la Pasión precede a la Nueva Pascua que es la
Resurrección de Cristo y su Victoria sobre la muerte, conectando así la Alianza
de Moisés con la Nueva Alianza que es Cristo. El gato aquí es el símbolo, la
prefiguración, el aviso de lo que va acontecer.
La
maestría del escultor filipino se verifica en este sencillo apunte que muestra
la composición final del misterio, con el teatral escorzo del guardia judío que
incide en el dramatismo de la escena.
El
Grupo Parroquial Verdad y Sagrario estrenó en 2015 un nuevo trono para su
titular cristífero, a partir de la antigua mesa del trono del Cristo de la
Pollinica de Málaga. El conjunto viene
iluminado por cuatro portentosos faroles en luz de cera y madera dorada,
procedentes de la Sacramental de Viñeros, al igual que las cabezas de varal.
El
cajillo, obra del tallista malagueño Alberto Verdugo, es un sencillo rectángulo
de madera barnizada, compuesto por un conjunto de doce cuarterones, tres en
cada uno de sus lados, separados por columnas pareadas. El
programa iconográfico del cajillo del trono ofrecía la posibilidad de presentar
doce escenas separadas, pero que ofrecieran una catequesis conjunta de la
Verdad salvífica que Jesús proclama, tanto ante Caifás como a todos sus
discípulos. El reto consistía en ofrecer una temática novedosa que superase las
típicas estaciones del viacrucis o las alusiones hagiográficas, además de
obviar el fácil recurso de las cartelas de orfebrería seriada.
En
junta de gobierno, celebrada en agosto de 2017, los cofrades de Carranque aprueban
por unanimidad la doble novedad de que por el perímetro del cajillo discurran
una docena de cartelas cerámicas de azulejos vidriados, que reproduzcan lienzos
de la Historia del Arte con escenas de las Parábolas narradas por Jesús. Esta
iniciativa tuvo el beneplácito del por entonces director espiritual de la
corporación, el Padre Eugenio Ruiz Prieto.
Sin duda, aparte de la original temática, llama
la atención lo novedoso del material que se usa en las cartelas. Así, se escoge
el azulejo plano pintado, técnica muy difundida en Andalucía para la
realización de frontales de altar de las iglesias y retablos cerámicos en la
vía pública o ámbito privado. Su novedad radica en el hecho de ser uno de los
escasísimos testimonios conocidos para decorar andas procesionales, como es el
caso de diversas hermandades de Manises (Valencia), donde varias andas
incorporan azulejería a título decorativo en cenefas. A nivel histórico, esta
vinculación con la localidad valenciana tiene un valor añadido ya que la famosa
cerámica manisera es heredera directa de la loza dorada realizada en Málaga
durante la época islámica.
Para ello, se contó con diversos expertos en cerámica,
los cuales no encontraron explicación al olvido
de la azulejería para las andas procesionales, más aun, existiendo un foco
importante de producción en Sevilla. Quizá existiese una leyenda negra del
peso o la fragilidad de los azulejos, aunque se verifica que con una adherencia
correcta no debe existir ningún problema, siendo piezas ligeras y adaptables,
iguales que la madera, la pasta, la orfebrería, el cristal, el
esmalte o el barro cocido. Además, el uso de piezas únicas evita la unión
enrejada entre azulejos, conocido en cerámica como red modular, que puede
distorsionar la visión total del conjunto.
Al ser el azulejo vidriado un material con
cierta fragilidad había lógicas dudas de cómo iba a resistir los avatares de
una procesión, y en especial, las vibraciones por las bajadas del trono y cómo
podría afectarle, tanto a la capa de esmaltado, como a su unión con el metal.
La prueba del primer año fue positiva, y más que el movimiento, se ratificó que
lo más peligroso para el azulejo es el proceso de montaje y desmontaje
(piénsese que esta corporación no cuenta con casa hermandad ni un lugar
propicio para el mantenimiento de estas valiosas piezas), por lo que han de ser
atornilladas y retiradas en cada ocasión que se procesionen.
Se contó con la inestimable ayuda del cofrade y
herrero profesional, Agustín Fernández, que ideó y confeccionó unas placas
metálicas para pegar al azulejo y servir de adherencia al cajillo a través de
unos pernos que perforan la madera, todo ello bajo la asesoría artística del
recordado diseñador Eloy Téllez Carrión y del que suscribe estas líneas. Del
primero partió la iniciativa de las cartelas ovaladas con cuatro esquinas en
cenefa para conformar cada rectángulo del cajillo. Mención especial, es la
pericia en la adaptación y montaje de las piezas en el cajillo por parte del
cofrade Francisco Javier López Pérez, el apreciado Paco.
No obstante, y tras la realización de varias
pruebas de resistencia en el taller del ceramista Pablo Romero, se optó por
mantener el diseño original, pero en base a una nueva disposición de los
azulejos a modo de tríptico. El formato con tres azulejos consigue una mejor
adherencia, son de un más fácil montaje/desmontaje, y quedan mejor expuesto en
el enmarcado posterior.
DOBLE
NOVEDAD.
Así,
las parábolas comienzan a formar parte en 2018 del imaginario patrimonial
cofrade malagueño con las escenas de El
Hijo Pródigo, el Buen Pastor y el Sembrador, estrenándose para el año
siguiente las de Las 10 Vírgenes, la Moneda
Perdida y los Talentos. Para 2020 estaban previsto culminar el conjunto,
pero éste, por motivos obvios, verá la luz en 2021, en lo que es, sin duda, una
arriesgada aportación histórica del azulejo como soporte para representar de
manera móvil escenas religiosas, desconociéndose cómo reaccionarán con el paso
del tiempo, cambios de temperatura, etc. en especial en el craquelado del
esmalte o en la adherencia que une el bizcocho de la loseta y la chapa
metálica.
RELACIÓN DE CARTELAS
Cartela 1. Parábola del Hijo
Pródigo o del Padre Misericordioso (Lc 15, 11-32).
Se
basa en el lienzo homónimo de Bartolomé Esteban Murillo realizado en 1668.
Actualmente se ubica en la National Gallery of Art de Washington
(Estados Unidos), procedente del Hospital de la Caridad de Sevilla. Es la única
cartela que se compone de cinco piezas distintas. Puede comprobarse cómo en la
recreación del ceramista desaparecen dos personajes con respecto al modelo
original.
- Parábola
del Hijo Pródigo:
En aquel tiempo, se acercaban a Jesús todos los
publicanos y los pecadores para oírle. Y los fariseos y los escribas
murmuraban, diciendo: Éste acoge a los pecadores y come con ellos.
Jesús les dijo esta parábola: Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo al padre: "Padre, dame la parte de la herencia que me corresponde." Y él les repartió la herencia. Pocos días después el hijo menor lo reunió todo y se marchó a un país lejano donde malgastó su herencia viviendo como un libertino. «Cuando hubo gastado todo, sobrevino un hambre extrema en aquel país, y comenzó a pasar necesidad. Entonces, fue y se ajustó con uno de los ciudadanos de aquel país, que le envió a sus fincas a apacentar puercos. Y deseaba llenar su vientre con las algarrobas que comían los puercos, pero nadie se las daba. Y entrando en sí mismo, dijo: "¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, mientras que yo aquí me muero de hambre! Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, pequé contra el cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros." Y, levantándose, partió hacia su padre. «Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente. El hijo le dijo: "Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo." Pero el padre dijo a sus siervos: "Traed aprisa el mejor vestido y vestidle, ponedle un anillo en su mano y unas sandalias en los pies. Traed el novillo cebado, matadlo, y comamos y celebremos una fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado". Y comenzaron la fiesta. Su hijo mayor estaba en el campo y, al volver, cuando se acercó a la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. Él le dijo: "Ha vuelto tu hermano y tu padre ha matado el novillo cebado, porque le ha recobrado sano." Él se irritó y no quería entrar. Salió su padre, y le suplicaba. Pero él replicó a su padre: "Hace tantos años que te sirvo, y jamás dejé de cumplir una orden tuya, pero nunca me has dado un cabrito para tener una fiesta con mis amigos; ¡ahora que ha venido ese hijo tuyo, que ha devorado tu herencia con prostitutas, has matado para él el novillo cebado!" Pero él le dijo: "Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo; pero convenía celebrar una fiesta y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto, y ha vuelto a
la vida; estaba perdido, y ha sido hallado.
Cartela 2. Parábola del Buen Pastor.
(Lc15, 3-7 y Jn 10, 9-16)
Se
basa en una vidriera existente en la capilla del Seminario de Málaga, dentro de
un programa iconográfico en torno a la figura del Buen Pastor.
- Parábola
del Buen Pastor
Entonces Jesús les dijo esta parábola: ‘’Si alguno de
vosotros pierde una oveja de las cien que tiene, ¿no deja las otras noventa y
nueve en el desierto y se va en busca de la que se le perdió, hasta que la
encuentra? Y cuando la encuentra se la carga muy feliz sobre los hombros, y al
llegar a su casa reúne a los amigos y vecinos y les dice: “Alégrense conmigo,
porque he encontrado la oveja que se me había perdido”. Yo les digo que de
igual modo habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que vuelve a Dios
que por noventa y nueve justos que no tienen necesidad de convertiros.’’
Lc 15, 3-7
Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo;
entrará y saldrá y encontrará pastor. El ladrón no viene más que a robar, matar
y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia. Yo soy
el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. Pero el asalariado,
que no es pastor, a quien no pertenecen las ovejas, ve venir al lobo, abandona
las ovejas y huye, y el lobo hace presa en ellas y las dispersa, porque es
asalariado y no le importan nada las ovejas. Yo soy el buen pastor; y conozco
mis ovejas y las mías me conocen a mí, como me conoce el Padre y yo conozco a
mi Padre y doy mi vida por las ovejas. También tengo otras ovejas, que no son
de este redil; también a ésas las tengo que conducir y escucharán mi voz; y
habrá un solo rebaño, un solo pastor.
Jn 10, 9-16
Se
basa en distintas estampas populares sobre esta temática.
-
Parábola del Sembrador:
Aquel día, Jesús salió de la casa y se sentó a la
orilla del lago. Como mucha gente se le acercó, él se subió a una barca y se
sentó, mientras que la gente se quedó en la playa. Entonces les habló por
parábolas de muchas cosas. Les dijo: «El sembrador salió a sembrar. Al sembrar,
una parte de las semillas cayó junto al camino, y vinieron las aves y se la
comieron. Otra parte cayó entre las piedras, donde no había mucha tierra, y
pronto brotó, porque la tierra no era profunda; pero en cuanto salió el sol, se
quemó y se secó, porque no tenía raíz. Otra parte cayó entre espinos, pero los
espinos crecieron y la ahogaron. Pero una parte cayó en buena tierra, y rindió
una cosecha de cien, sesenta, y hasta treinta semillas por una. El que tenga
oídos para oír, que oiga.
Se basa en un lienzo del pintor romántico
inscrito al movimiento artístico “Nazareno” Peter
Von Cornelius, realizado entre 1813- 1816 y expuesto en el Museo Kunspalast de
Dusserdolf (Alemania).
- Parábola de las 10 Vírgenes:
Entonces el Reino de
los Cielos será semejante a diez vírgenes, que, con su lámpara en la mano,
salieron al encuentro del novio. Cinco
de ellas eran necias, y cinco prudentes. Las necias, en efecto, al tomar sus
lámparas, no se proveyeron de aceite; las prudentes, en cambio, junto con sus
lámparas tomaron aceite en las alcuzas.
Parábola de las 10 Vírgenes (Pablo Romero,
2019) |
Se inspira en un grabado del pintor inglés John Everett Millais realizado en
1864, localizándose en diversas colecciones del mundo, como la Tate Gallery de
Londres. Esta estampa sería reproducida por algunos seguidores del artista.
- Parábola
de la moneda perdida
O
supongamos que una mujer tiene diez monedas de plata y pierde
una. ¿No enciende una lámpara, barre la casa y busca con cuidado hasta
encontrarla? Y,
cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas, y les dice: “Alégrense
conmigo; ya encontré la moneda que se me había perdido”. Les
digo que así mismo se alegra Dios con sus ángeles por
un pecador que se arrepiente.
Cartela 6. Parábola de los Talentos. (Mt 25,14-30).
Se inspira en una obra del
pintor contemporáneo ruso Andrei Mironov, muy conocido por su producción sacra
y retratos de altos cargos de la jerarquía ortodoxa, realizada en 2013, cuya
localización ha sido imposible identificar. En este caso el ceramista estiliza
el modelo original para conseguir una óptima proporción de la imagen con
respecto al resto de cartelas.
-
Parábola de los talentos
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:
Un hombre que se iba al extranjero llamó a sus siervos y les encomendó su
hacienda: a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual según
su capacidad; y se ausentó. En seguida, el que había recibido cinco talentos se
puso a negociar con ellos y ganó otros cinco. Igualmente el que había recibido
dos ganó otros dos. En cambio, el que había recibido uno se fue, cavó un hoyo
en tierra y escondió el dinero de su señor.
Al cabo de mucho tiempo,
vuelve el señor de aquellos siervos y ajusta cuentas con ellos. Llegándose el
que había recibido cinco talentos, presentó otros cinco, diciendo: Señor, cinco
talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado. Su señor le
dijo: ¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo
mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Llegándose también el de los dos
talentos dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes otros dos que he
ganado. Su señor le dijo: ¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido
fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Llegándose
también el que había recibido un talento dijo: Señor, sé que eres un hombre
duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste. Por eso me
dio miedo, y fui y escondí en tierra tu talento. Mira, aquí tienes lo que es
tuyo.
Se inspira en la parte superior de un
óleo sobre tabla del pintor flamenco Martín de Vos de hacia 1570, sito en el
Museo de Bellas Artes de Sevilla. La obra original se trata de una pieza de
grandes dimensiones de la cual se tuvo que seleccionar el fragmento principal
de Cristo en gloria para adaptarlo al tamaño de la cartela.
-
Parábola del Reino de Dios:
Cuando venga el Hijo del Hombre en su gloria y acompañado de
todos los ángeles, se sentará entonces en el trono de su gloria, y serán
reunidas ante él todas las gentes; y separará a los unos de los otros, como el
pastor separa las ovejas de los cabritos, y pondrá las ovejas a su derecha, los
cabritos en cambio a su izquierda. Entonces dirá el Rey a los que estén a su
derecha: Venid, benditos de mi Padre, tomad posesión del Reino preparado para vosotros
desde la creación del mundo: porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed
y me disteis de beber; era peregrino y me acogisteis; estaba desnudo y me
vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme.
Entonces le responderán los justos: Señor, ¿cuándo te vimos
hambriento y te dimos de comer, o sediento y te dimos de beber?; ¿cuándo te
vimos peregrino y te acogimos, o desnudo y te vestimos? o ¿cuándo te vimos
enfermo o en la cárcel y vinimos a verte? Y el Rey en respuesta les dirá: En
verdad os digo que cuanto hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a
mí me lo hicisteis. Entonces dirá a los que estén a la izquierda: Apartaos de
mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles: porque
tuve hambre y no me disteis de comer; tuve sed y no me disteis de beber; era
peregrino y no acogisteis; estaba desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la
cárcel y no me visitasteis. Entonces le replicarán también ellos: Señor,
¿cuándo te vimos hambriento o sediento, peregrino o desnudo, enfermo o en la
cárcel y no te asistimos? Entonces les responderá: En verdad os digo que cuando
dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también dejasteis de hacerlo
conmigo. Y éstos irán al suplicio eterno; los justos, en cambio, a la vida
eterna"
Se
inspira en un lienzo del pintor romántico Pelegrí Clavé de 1838, que se expone
en la Real Academia de Bellas Artes Catalanas de San Jorge (Barcelona)
- Parábola
del Buen Samaritano
Se levantó un legista, y dijo para ponerle a prueba:
«Maestro, ¿que he de hacer para tener en herencia vida eterna?»
Él le dijo: «¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees?»
Respondió: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con
todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo». Díjole
entonces: «Bien has respondido. Haz eso y vivirás». Pero él, queriendo
justificarse, dijo a Jesús: «Y ¿quién es mi prójimo?» Jesús respondió: «Bajaba
un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores, que, después
de despojarle y golpearle, se fueron dejándole medio muerto.
Casualmente, bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verle, dio un rodeo. De igual modo, un levita que pasaba por aquel sitio le vio y dio un rodeo. Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él, y al verle tuvo compasión; y, acercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y montándole sobre su propia cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él. Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y dijo: "Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva." ¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?» Él dijo: «El que practicó la misericordia con él». Jesús le dijo: «Vete y haz tú lo mismo».
Se inspira en un grabado del pintor alemán Julius Schnorr von
Carolsfeld, realizado en 1860 con distintas versiones
por museos germanos.
- Parábola
del Fariseo y el Publicano
Dos hombres subieron al
Templo para orar: uno era fariseo, y el otro publicano. El fariseo, quedándose
de pie, oraba para sus adentros: Oh Dios, te doy gracias porque no soy como los
demás hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni como ese publicano. Ayuno dos
veces por semana, pago el diezmo de todo lo que poseo. Pero el publicano,
quedándose lejos, ni siquiera se atrevía a levantar sus ojos al cielo, sino que
se golpeaba el pecho diciendo: Oh Dios ten compasión de mí que soy un pecador.
Os digo que éste bajó justificado a su casa, y aquél no. Porque todo el que se
ensalza será humillado, y todo el que se humilla será ensalzado"
Cartela 10. Parábola del rico Epulón y el pobre Lázaro. (Lc 16:19-31)
Se
basa en un óleo del pintor barroco holandés Hendrick ter Brugghen, muy
inspirado por las obras de Caravaggio. Realizado en 1625, se expone en el
Centraal Museu de Utrech, Holanda)
- Parábola
del rico Epulón y el pobre Lázaro
Era un hombre rico que vestía de púrpura y lino, y celebraba
todos los días espléndidas fiestas. Y uno pobre, llamado Lázaro, que, echado
junto a su portal, cubierto de llagas, deseaba hartarse de lo que caía de la
mesa del rico... pero hasta los perros venían y le lamían las llagas. Sucedió,
pues, que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. Murió
también el rico y fue sepultado. «Estando en el Hades entre tormentos, levantó
los ojos y vio a lo lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Y, gritando, dijo:
"Padre Abraham, ten compasión de mí y envía a Lázaro a que moje en agua la
punta de su dedo y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en esta
llama."
Pero Abraham le dijo: "Hijo, recuerda que recibiste tus
bienes durante tu vida y Lázaro, al contrario, sus males; ahora, pues, él es
aquí consolado y tú atormentado. Y además, entre nosotros y vosotros se
interpone un gran abismo, de modo que los que quieran pasar de aquí a vosotros,
no puedan; ni de ahí puedan pasar donde nosotros." «Replicó: "Con
todo, te ruego, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco
hermanos, para que les dé testimonio, y no vengan también ellos a este lugar de
tormento." Díjole Abraham: "Tienen a Moisés y a los profetas; que les
oigan." El dijo: "No, padre Abraham; sino que si alguno de entre los
muertos va donde ellos, se convertirán." Le contestó: "Si no oyen a
Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán, aunque un muerto
resucite."»
A
la redacción de este catálogo, las dos últimas cartelas se encuentran en la
fase de estarcido. Según la web retabloceramico.net, se trata de un papel fino resistente donde se trazan las
líneas maestras del dibujo a plasmar, que aparecen agujereadas finamente. Una
vez superpuesto sobre el panel de azulejos “en blanco”, se le pasa por encima
una muñequilla de polvo de carbón, quedando el dibujo plasmado en los azulejos.
Posteriormente se pintarán con los esmaltes a color y por último se pasarán al horno.
La
cartela se inspira en una pintura anónima alemana de hacia 1560, conservada en
la Gemäldegalerie de Berlín.
- Parábola
del siervo despiadado
En aquel tiempo, acercándose Pedro
a Jesús le preguntó: Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar las ofensas que
me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces? Jesús le dijo: No te digo hasta siete
veces, sino hasta setenta veces siete.Y les propuso esta parábola: el Reino de
los Cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos. Al
empezar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos.
Como no tenía con qué pagar, ordenó el señor que fuese vendido él, su mujer y
sus hijos y todo cuanto tenía, y que se le pagase. Entonces el siervo se echó a
sus pies, y postrado le decía: "Ten paciencia conmigo, que todo te lo
pagaré." Movido a compasión el señor de aquel siervo, le dejó en libertad
y le perdonó la deuda. Al salir de allí aquel siervo se encontró con uno de sus
compañeros, que le debía cien denarios; le agarró y, ahogándole, le decía:
"Paga lo que debes." Su compañero, cayendo a sus pies, le suplicaba:
"Ten paciencia conmigo, que ya te pagaré." Pero él no quiso, sino que
fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase lo que debía. Al ver sus
compañeros lo ocurrido, se entristecieron mucho, y fueron a contar a su señor
todo lo sucedido. Su señor entonces le mandó llamar y le dijo: "Siervo
malvado, yo te perdoné a ti toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No
debías tú también compadecerte de tu compañero, del mismo modo que yo me
compadecí de ti?" Y encolerizado su señor, le entregó a los verdugos hasta
que pagase todo lo que le debía. Esto mismo hará con vosotros mi Padre
celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano.
En
esta ocasión, el estarcido reproduce parte de una pintura alemana sita en la
iglesia de Santiago de Hamburgo, obra de David Kindt (1622), en la que se
otorga especial importancia al concepto de la vanitas barroca y los bodegones.
- Parábola del rico insensato
Uno de la gente le dijo: «Maestro,
di a mi hermano que reparta la herencia conmigo». El le respondió: «¡Hombre!
¿quién me ha constituido juez o repartidor entre vosotros?» Y les dijo: «Mirad
y guardaos de toda codicia, porque, aun en la abundancia, la vida de uno no
está asegurada por sus bienes». Les dijo una parábola: «Los campos de cierto
hombre rico dieron mucho fruto; y pensaba entre sí, diciendo: "¿Qué haré,
pues no tengo donde reunir mi cosecha?" Y dijo: "Voy a hacer esto: Voy
a demoler mis graneros, y edificaré otros más grandes y reuniré allí todo mi
trigo y mis bienes, y diré a mi alma: Alma, tienes muchos bienes en reserva
para muchos años. Descansa, come, bebe, banquetea." Pero Dios le dijo:
"¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma; las cosas que preparaste,
¿para quién serán?" Así es el que atesora riquezas para sí, y no se
enriquece en orden a Dios».
El
conjunto procesional de la Dolorosa de Carranque sigue el modelo tradicional
mariano de los tronos malagueños, con cuatro arbotantes, candelería y manto
largo que cubre los varales posteriores. En 2016 se estrenó un cajillo de
orfebrería adquirido a la hermandad de la Pollinica de Vélez-Málaga,
procesionando sin palio hasta 2018, cuando se le incorpora un dosel sostenido
por doce barras, pertenecientes anteriormente a la virgen de Nueva Esperanza.
La
anchura de las andas (235cm) propicia la posible salida desde el interior del
templo, con un cajillo que incluye medallones seriados con angelitos por todo
el perímetro. Se trata de una obra
de orfebrería de los talleres sevillanos de Brihuega, labrado en 2008.
Así, en sucesivos años se va definiendo la
estampa de la Dolorosa bajo palio en la calle, en busca de unas proporciones
acordes con las columnas de salida de la iglesia, que queda rematado con una
original cornisa en madera tallada, obra del diseñador Álvaro Fernández
García-Gordillo. El mismo se basa en un discurso de espigas de trigo y
racimos de uva, como materias primas de las especies eucarísticas, atendiendo a
la advocación de María como primer sagrario de la Cristiandad. El palio está
confeccionado por el taller de Cristina Badillo, con crestería de madera de
Antonio Martín, y asimismo se acompaña de un nuevo manto procesional, también
en tonalidad roja, obra de Chelo Ruiz.
Para
los próximos años se pretende sustituir los ángeles seriados del cajillo por un
conjunto de medallones ovalados con motivos eucarísticos, acorde con el
programa iconográfico ya visto en las bambalinas. Para ello existe la opción de
volver a contar con el ceramista Pablo Romero, lo que sin duda, proporcionará a
los dos tronos una línea estética común pese a los distintos materiales en los
que están labrados. El modelo para los medallones podría ser los azulejos del
zócalo de la sacristía de la iglesia del Sagrario de Málaga.
Desde
un principio, y pese a su difícil acceso en la cripta de la parroquia, la
Dolorosa que tallara Mario Zambrano ha contado con gran predicamento entre los
feligreses y devotos de la corporación. No obstante, el legítimo objetivo del
barrio es contar con una futura hermandad que posea un patrimonio artístico en
consonancia con la importancia de la Semana Santa malacitana, por lo que se
hacía necesario la sustitución de la efigie. Aquí vuelve a actuar la
Providencia y diversas gestiones hasta conseguir que, a día de hoy, se cuente
con una nueva y definitiva Dolorosa, gubiada y donada por el escultor filipino
Willy Tadeo Layug, siendo uno de los escasísimos ejemplos de una imagen
procesional española labrada en las antiguas Islas Molucas. Este artista es un
referente en el panorama de las Bellas Artes en su país y área de influencia,
muy inspirado por la imaginería andaluza, aportando un peculiar sello
orientalizante.
Esta
donación coincide con el quinto centenario de la cristianización de las islas
Filipinas por Magallanes, allá por 1521, contando la imagen malagueña en su
interior con una esquirla de madera del Niño de Cebú, uno de los iconos más
devocionales de aquellas latitudes.
La
pandemia atrasó la bendición que estaba prevista para la cuaresma de 2020. Así,
a principios de verano el busto y manos de la nueva Dolorosa llegaron a España,
siendo adaptadas a devanadera en un taller sevillano.
El
pasado Sábado de Pasión tuvo cierto alivio con la presentación de las fotos del
barro, y poco a poco se recibieron desde Filipinas distintas fotos de las fases
de realización de la imagen.
La
Dolorosa es una significativa aportación a la nómina imaginera del siglo XXI, y
viene a entroncar desde Asia con los nuevos aires estéticos que proporciona la
escuela cordobesa de Romero Zafra o Antonio Bernal, artistas de referencia para
Layug. Con el primero estuvo formándose un tiempo en su taller cordobés,
refiriéndose cariñosamente a él como “mi amigo Paco”. La Virgen se adaptó en
tamaño a la primera efigie para poder recibir todo su ajuar y en los últimos
meses ha sido un “ir y venir” de pruebas de ropa y ajuar de mano de su
vestidora, Alicia Vallejo, Chelo Ruiz y demás camareras. Sin duda, el nexo de
unión entre ambas tallas es el color verde de los ojos y una belleza
arrebatadora, propia de las vírgenes de barrio, con un leve guiño a su
procedencia asiática en sus ojos.
este libro en Málaga
en la Cuaresma de 2021,
Año de San José
LAVS DEO
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